Momentos para Dios sobran durante el día
9:11
Al despertar esta mañana con
un poco de premura, decidí aprovechar hasta el último momento libre para
realizar cosas pendientes, entre estudios, cocina, arreglar la ropa y todo lo
demás se me va el día en un instante, pero bueno no me quejo, la verdad es que
Laurita estaba dormida y Dirwin también, ambos tuvimos una noche larga con la
pequeña Lau, (últimamente solo quiere dormir de día) entonces era el momento de
dejar la pereza a un lado y recargar las pilas.
En el sitio donde vivimos,
hay una división entre la casa de mis suegros y este pequeño lugar donde
moramos; entre ambas casa hay un árbol de Mangos que parece una fabrica, no
exagero! ya habían pasado varios días y nadie se conmovía por recoger los lindos
mangos del piso, como consecuencia de la gran producción de las maticas, vienen
también mosquitos, moscas, zancudos, y por supuesto como dirían en mi cuidad el
manguero.
Entonces me abdique por
caridad a recogerlos, uno tras otro, mientras lo hacía pensaba en aquellas
palabras que me dijo un amigo sacerdote en mi última confesión, donde le
comentaba y sin vergüenza también se los comento a ustedes cuanto me cuesta
hacer el Santo Rosario, “Busca pequeños
momentos y tu día será un constante pensamiento de Dios” (gracias Padre
Silverio). La realidad es que en ocasiones quiero y luego me pongo en otra cosa
y lo olvido, en otras no quiero y de repente llega mi esposo: “Amor quieres hacer el rosario?” y yo
sorprendida pienso: “Lo han enviado del
cielo?” Es que parece que Dios no es que me habla, sino que me GRITA para
que me convierta, y sin mas no tengo valor para decirle tan guapamente: “No, no tengo ganas que aburrido, mejor
veamos una peli” Para mí esas frases solo existen en mi mente y de mis
labios termina saliendo ese valioso: “Sí”
y bueno terminamos juntos en eso.
Ese día, entre tantos mangos
y bajo un sol inclemente, propio de mi Ciudad merodeando media mañana, trataba
yo de buscar “ese momento” y entonces
empezaba el “Dios te salve María…” y
luego de un Ave Maria me detenía y pensaba en la diversidad del color de los
mangos, la hojita que se me cayó, Laurita que se movió, el pajarito que cantaba
y en el café que me quería tomar para despertarme, todo menos en continuar con
las Ave Maria, pero ¡Santo Dios que difícil!, al percatar lo que sucedía, me
regañaba y retomaba la oración, esto me pasó una y otra vez.
Entonces me moleste y le
dije: “Virgencita entonces? Ayúdame a no olvidarme de ti, ayúdame a pensar en
ti, que mis labios sean tu voz, repitan palabras de gozo para ti” y así seguí
con la oración, y al cabo de un tiempo había terminado de llenar ocho inmensas
bolsas de mango, como han de imaginar no fueron dos minutos de lucha
mental.
Mientras escribo estas
líneas, reflexiono en la importancia que debe tener para todo Cristiano
encontrarse constantemente con Dios en esos instantes vacíos, en los que no se
piensa, ni se hace verdaderamente nada, o incluso en medio del abrumador siglo
XXI; es ahí, donde el mismo Jesús se hace presente para escuchar nuestras
oraciones.
Cada uno de nosotros, debería
hacerse estas preguntas: ¿Qué espacio doy al Señor? ¿Me detengo a dialogar
con Él? En el antiguo testamento la sagrada escritura en el libro de Jeremías
el Señor nos dice: “Invócame y yo te
responderé, y te anunciaré cosas grandes e impenetrables, que tú no conocías”
(cf. Jr. 33,5). Justamente el pasado 2 de Mayo el Papa Francisco en la
audiencia Papal señaló que: “Para escuchar al Señor, es necesario
aprender a contemplarlo, a percibir su presencia constante en nuestra vida; es
necesario detenerse a dialogar con Él”. Que oportunas y maravillosas
palabras! Como esposos, padres, hermanos debemos convertir nuestro día en un
constante pensamiento de Dios, pero además debemos orar en familia, es
impresionante como la realidad de cada uno arrastra al otro, lo sensibiliza, lo
convierte, y juntos crecen en espíritu, y bondad.
También ese mismo día el
papa señaló la importancia del Santo Rosario, apropósito del Mes de Mayo, Mes
de la Virgen nos alentaba a rezar de la mano de María, “Rezando el Ave María, somos conducidos a
contemplar los misterios de Jesús, es decir a reflexionar sobre los momentos
centrales de su vida, para que, como para María y para san José, Él sea el
centro de nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y de nuestras acciones”.
Mirar a los ojos de María es una ruta muy estratégica para llegar a Jesús, una vez más me doy cuenta de cuán grande es
el Amor de Dios, que no se cansa de llamarnos.
Esa misma tarde estar con mi
hija en brazos y mi esposo al lado, su abuela pregunta: “Dirwin, cuando vamos a hacer el rosario que tenemos pendiente?”, y
Él dijo: “A las 8:00pm abuela!” y así
fue, ese día sin duda mi alma debía recitar el santo rosario, y pues luego de
terminar me sentí como si hubiese ganado
unas olimpiadas de Ave Maria, super realizada y feliz, sin duda alguna tan
cerca de Nuestra Madre María que podría decir que termine como en sus brazos,
magnifico.
Ruego a Dios por todos los Esposos Católicos, para que se
mantengan unidos como familia y como pecadores que somos necesitamos de la
gracia santificante del sacramento matrimonial, y en pequeños instantes podemos
recobrar la cercanía de nuestra alma en la oración.


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